Los tres niveles de cobertura y qué cubre cada uno
El primero es la responsabilidad del transportista aéreo, limitada por convenio internacional a una cantidad por kilo. Es una cifra pensada para equipaje y no para una pieza industrial: una tarjeta electrónica de doce mil euros que pesa doscientos gramos está cubierta por unos pocos euros. Esa es la realidad y no un detalle de letra pequeña.
El segundo es nuestra propia responsabilidad como organizador del servicio, que responde de la ejecución correcta: que el mensajero se presente, que la custodia se mantenga, que la documentación esté. Es responsabilidad profesional y no es un seguro de la mercancía.
El tercero es el seguro de la mercancía, que se contrata sobre valor declarado y cubre daño y pérdida durante el trayecto. Es lo único que cubre el valor real de lo que se transporta, se cotiza aparte y le enseñamos el condicionado antes de que decida.
Lo que hay que decidir antes de que salga el mensajero
Cinco puntos. Ninguno se resuelve después de un incidente.
- El valor declaradoEl real, con factura o tasación. El seguro paga sobre esa cifra y no sobre la que a uno le habría gustado poner después.
- Quién contrataUsted con su póliza abierta, o nosotros por su cuenta. Las dos opciones existen y tienen precio distinto.
- Las exclusionesVicio propio, embalaje insuficiente y determinados riesgos según la mercancía. Se leen antes, no después.
- El embalajeUn embalaje inadecuado excluye la cobertura en la mayoría de las pólizas. Si el bulto no está bien preparado, se lo decimos en la recogida.
- La franquiciaCasi todas las pólizas la tienen. Para una pieza de valor moderado puede hacer que el seguro no compense, y también se lo diremos.
Díganos qué tiene que volar. Le respondemos con vuelo y precio.
Cinco preguntas cortas. Un jefe de tráfico contesta con una conexión concreta, la hora de entrega y un precio cerrado, de día y de noche.
- Un mensajero con nombre desde la recogida hasta la firma
- Aduana declarada en persona, con respuesta en el momento
- Empresa con licencia y factura ordinaria
Qué pasa realmente cuando algo va mal
La estadística de este oficio es favorable por una razón estructural: hay una sola custodia y no hay puntos de transferencia, que es donde se pierde y se daña la mercancía en un envío convencional. Lo que ocurre de vez en cuando es otra cosa: un vuelo cancelado, una aduana que retiene, un destinatario que no está.
Ninguna de esas tres es un siniestro y ninguna se resuelve con un seguro. Se resuelven con un jefe de tráfico despierto y un mensajero que llama antes de improvisar. Por eso el protocolo dice que ante cualquier desviación se llama a la central y no se decide sobre la marcha.
Cuando sí hay daño o pérdida, el procedimiento es el ordinario: constatación en el momento de la entrega, documentación fotográfica, reserva por escrito y parte al asegurador. Un daño detectado en la entrega y anotado en la prueba de entrega se tramita; un daño comunicado tres días después es mucho más difícil de defender, y eso vale para cualquier transporte.
Seguro: preguntas antes de firmar
01¿Puedo usar mi propia póliza?
Sí, si cubre transporte acompañado. Muchas pólizas de mercancías lo cubren y conviene comprobar la cláusula concreta antes y no después.
02¿Cuánto cuesta asegurar una pieza de cincuenta mil euros?
Depende de la mercancía, la ruta y la franquicia. Se cotiza al mismo tiempo que el transporte y va en el mismo presupuesto, separado, para que se vea qué es cada cosa.
03¿Y si la mercancía es irremplazable?
Entonces el seguro cubre un valor y no resuelve el problema. En ese caso la conversación es sobre reducir el riesgo: ruta con menos escalas, dos mensajeros con lotes separados, o retrasar la salida para evitar una conexión ajustada.
04¿Qué pasa si el daño se descubre al abrir la caja, días después?
Es defendible si el embalaje mostraba señales y se documentó en la entrega, y muy difícil si no. Por eso el mensajero espera mientras el destinatario comprueba, cuando quiere comprobar.
05¿Cubre el seguro un retraso?
Las pólizas de mercancía cubren daño y pérdida, no lucro cesante por retraso. Lo que se compra aquí no es una indemnización por llegar tarde sino que no se llegue tarde.
06¿Quién contrata el seguro, ustedes o yo?
Cualquiera de los dos, y conviene decidirlo al cotizar. Con su propia póliza abierta suele salir más barato; con la nuestra, la cobertura se cierra en la misma llamada y aparece en el mismo presupuesto.
07¿Cubre el robo?
Las pólizas de mercancía lo cubren con sus condiciones y sus exclusiones, que se leen antes. En un envío acompañado el riesgo real es bajo porque no hay ningún punto del trayecto en el que la mercancía esté sola, y eso se refleja en la prima.
Los términos que va a oír en una asignación así
Cada uno con su página propia, su uso operativo y lo que se hace mal con él.